Aniversario de nacimiento de Valle-Inclán

En Vilanova de Arousa (Pontevedra) el día 28 de octubre de 1866 nació no una estrella, sino toda una constelación literaria que habría de llamarse Ramón María del Valle-Inclán. Un huracán, un volcán en erupción, un maremoto que haría tambalear el mundo literario, y lo iluminaría con un fulgor inédito hasta esa fecha. Una luz bohemia que en clave lírica pasaría del marquesado de Bradomín a tirano, una comedia bárbara con una cara de plata blasonada en un romance de lobos disfrazado de martes de carnaval, un auto de siluetas que se retrató en un retablo de avaricia, lujuria y muerte. Divinas palabras que siguieron la guerra carlista en el ruedo ibérico, esa corte de milagros que sólo se pude atisbar si uno está cargado con su pipa de kif. ¡Aleluya!

Ramón María del Valle-Inclán vislumbró un modo de hacer teatro tan revolucionario que tendrían que pasar años para que los teatreros supiesen como encarar sus representaciones. El esperpento como figura destacada, un modo de reconocer el mundo (a España) reflejado en los espejos del callejón del Gato, donde buscar el lado cómico en el trágico de la vida. Ahora que lo pienso, qué manera de estar de actualidad. Ciertamente, el modo de estar de un genio: la perenne actualidad, el acompañarnos a lo largo de nuestra existencia, el decirnos a través de su obra lo que precisamos escuchar en cada instante o, en el caso de Valle-Inclán, el de abrirnos a simas que ahondan en las facetas más profundamente humanas por duras que sean.

Fran contándole a Valle-Inclán su idea de poner música a «Aleluya»

“La pipa de kif” fue editado en el año 1919, y aún manteniendo una estrecha relación con la estética del Modernismo (podemos visitar también Panorama del Modernismo), ya se ve en sus versos un aire de esperpento y disparate, y retrata un mundo de hampones y mujeres sometidas, rufianes y alcahuetas, asesinos, verdugos… Un fuerte aroma de marihuana contorna las palabras y las imágenes provocadas. Esa misma sensación fue la que nos llevó a darle esa impresión de rock psicodélico a nuestra versión del poema “Aleluya”, reducido para la canción, aún que encontramos una fórmula para añadir más versos hacia el final. Así se lo contamos a don Ramón María cuando lo visitamos en su banco del Paseo de la Alameda en Santiago de Compostela. Para salir de dudas y saber qué hicimos, lo mejor es que no os resistáis a la tentación y le deis al botón para escuchar la canción.

  1. ALELUYA Fran Amil 4:40

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ALELUYA

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

Por la divina primavera
Me ha venido la ventolera
De hacer versos funambulescos—
Un purista diría grotescos—.

Para las gentes respetables
Son cabriolas espantables.
¡Sombra del misterioso delta,
Vibra en tu honor mi gaita celta!

¡Tú amabas las rosas, el vino
Y los amores del camino!
Cantor de Vida y Esperanza,
Para ti toda mi loanza.
Por el alba de oro, que es tuya, Aleluya.

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

Hay que crear eternamente
Y dar al viento la simiente:
El grano de amor o veneno
Que aposentamos en el seno.
El grano de todas las horas
En el gran Misterio sonoras.
¿Y cuál será mi grano incierto?
¡Tendré su pan después de muerto!

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

RECITADO:
Pálida flor de la locura con normas de literatura
Acaso esta musa grotesca, ya no digo funambulesca,
que con sus gritos espasmódicos irrita a los viejos retóricos
y salta luciendo la pierna no será la musa moderna.

Apuro el vaso de bon vino y hago cantando mi camino
y a compás de un ritmo trocáico de viejo gaitero galaico
llevo mi verso a la farándula: Anímula, Vágula, Blándula.

Fran en la Casa Museo de Valle-Inclán en Vilanova de Arousa

Carlos y yo nos hemos acercado hasta la casa natal de don Ramón María, en Vilanova de Arousa. La casa está reconvertida hoy en la Casa Museo de Valle Inclán, y allí nos trataron con mucha amabilidad a pesar de aparecer de súbito y sin avisar. Queríamos cantar “Aleluya” al lado de la efigie valle inclanesca, y rodamos con el Iphone grabando imagen y sonido, sin más apoyatura técnica, por lo que pedimos excusas si suena un poco reverberado. Tuvimos la suerte de que acababan de colocar la mesa donde Inclán escribía a menudo. Disfrutad de la canción.

Para escucharla, pulsad encima del título de la foto.